daptándose perfectamente al entorno de la isla y preservando
el sabor y el encanto de las construcciones ibicencas, esta antigua
finca rural ha sido totalmente restaurada durante el año 2002
utilizando materiales naturales y tradicionales como los techos de madera
y las sólidas y robustas paredes de piedra, alma de la arquitectura
popular... conviviendo así en un mismo espacio tradiciones antiguas
y criterios contemporáneos.